Un Cristiano utiliza su propia sangre para escribir cartas desde la prisión en cuba

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El ganador del Premio de la Fundación Becket para la Libertad Religiosa en 2016, es Armando Valladares, un cristiano cubano que fue encarcelado durante 22 años por oponerse al régimen comunista de Fidel Castro.

Dice que trabajaba para el gobierno, pero en 1960 se negó a poner sobre la mesa un cartel que decía “estoy con Fidel.”Enviado a una prisión donde sufrió torturas durante décadas, dice que siempre mantuvo la fe en el Señor.

Él utilizó su propia sangre para escribir las letras y la poesía durante su detención. En 1982 fue puesto en libertad gracias a la intervención del ex presidente francés Francois Mitterrand. Él fue a los Estados Unidos en 1986. Desde entonces dedicó su vida a luchar por los derechos humanos. El ex presidente estadounidense Ronald Reagan nombró Valladares en 1988 como embajador de Estados Unidos ante la Comisión de las Naciones Unidas sobre Derechos Humanos.

Después de 78 años, Valladares recuerda que sufrió palizas constantes, hizo varias huelgas de hambre que acabaron dejándolo en una silla de ruedas desde hace años. Pasó ocho años desnudo, en régimen de aislamiento, donde los guardias tiraban los desechos humanos en él.

El uso de hojas de papel y su propia sangre, podría llegar a causar revuelta con sus cartas y poemas, que llegaron a su esposa, Martha, que los envió desde Cuba. Después de haber sido publicado, que estaban creando un clamor internacional por su liberación. En cierto modo, se convirtió en un símbolo de la persecución política (y religiosa) que los cubanos sufren bajo el régimen comunista de Castro.

El anuncio de que Valladares recibió en mayo del próximo año, la ‘Medalla de Canterbury’, se hizo la semana pasada. El director ejecutivo de la Fundación Becket, Kristina Arriaga, dijo, “Valladares es la personificación de la lucha por la libertad religiosa … Desde su lanzamiento, ha defendido a muchos otros que también fueron privadas de su derecho a vivir de acuerdo con sus propias creencias.”

Valladares dejó de ser embajador en 1990, pero continúa su lucha. En sus escritos, sigue presionando fuertemente a la ONU a prestar atención a violaciónes de los derechos humanos en Cuba. Dijo que el gobierno continúa violando la libertad religiosa.

En septiembre, en un artículo publicado en The New York Post, afirmó: “Seguimos siendo un faro para los hombres y mujeres que languidecen en las celdas de la prisión para continuar firmes en sus creencias y nos negamos a renunciar a ellos. A pesar de la intimidación como ocurre en lugares donde matones tiránicos o fanáticas del Estado Islámico reinan el terror.

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